La gran rueda giraba... Siempre había girado, desde el principio, desde que tuvo conciencia de sí misma había estado girando. A su alrededor el mundo había ido creciendo. Sus hijos habían dado forma a todo lo que la rodeaba. La habían guardado en lo más profundo para que nunca tuviera que volver a sufrir la angustia de la soledad.
De entre todos, Metal era su favorito. Había sido el último en nacer, pero también había sido el que más había absorbido sus enseñanzas.
La mayor de todos era Roca, las más tranquila y templada, pero no era su favorita, pues carecía de movimiento y de capacidad para el cambio. Pero seguía siendo la mayor y la que más se preocupaba por sus hermanos, casi como una madre.
La madre Rueda sigue girando en el centro del mundo, y su energía es la que hace que todo lo demás jamás se detenga. Representa el movimiento constante, perpetuo, pero también sobre sus hombros descansa el paso del tiempo, pues nunca se puede separar el tiempo del movimiento. Este es el mayor principio que rige el mundo de Elements, el tiempo es movimiento y el movimiento es tiempo. Y así el espacio también queda ligado a la Gran Rueda.
De entre todos, Metal era su favorito. Había sido el último en nacer, pero también había sido el que más había absorbido sus enseñanzas.
La mayor de todos era Roca, las más tranquila y templada, pero no era su favorita, pues carecía de movimiento y de capacidad para el cambio. Pero seguía siendo la mayor y la que más se preocupaba por sus hermanos, casi como una madre.
La madre Rueda sigue girando en el centro del mundo, y su energía es la que hace que todo lo demás jamás se detenga. Representa el movimiento constante, perpetuo, pero también sobre sus hombros descansa el paso del tiempo, pues nunca se puede separar el tiempo del movimiento. Este es el mayor principio que rige el mundo de Elements, el tiempo es movimiento y el movimiento es tiempo. Y así el espacio también queda ligado a la Gran Rueda.
Su primera creación fue Roca, era el concepto más básico que la Gran Madre, la Gran Rueda, había tenido en uno de sus sueños, y al despertar, casi sin tener consciencia de lo que estaba haciendo, había propiciado su nacimiento. Roca fue la primera y la que más se preocupaba por Madre, y después por sus hermanos. Fue la primera que propuso a los demás la idea de crear un hogar para madre, donde pudiera descansar tranquila, y crear un mundo entero a su alrededor, para protegerla de la soledad, del silencio, rodearla del orden de las cosas y protegerla del caos....
Tras crear a su primera hija, de la gran rueda nació su hijo Aire, y al contrario que Roca, su hermana mayor, Aire era cambiante, voluble, le gustaba ir hasta los límites del universo y volver. Entre sus idas y venidas, con la fuerza de su espíritu jovial y despierto, ayudaba a la madre rueda a que su movimiento fuera mucho más llevadero.
En la siguiente fracción de su movimiento, la madre Rueda, alumbró a Agua, la más tenaz y fluida de todos los hermanos. Sus palabras suaves y frescas, hacían más agradable la pesada carga de la Gran Madre, durante sus ciclos.
A la siguiente fracción de rotación, la Gran rueda creó a Madera, y así engendró al hermano que mayor equilibrio demostró entre las fuerzas estáticas y dinámicas. Aunque a simple vista podrías decir que Madera no cambia, sus cambios se producen no solo en sí mismo, sino que también es capaz de cambiar a los que habitan a su alrededor. La Gran Madre estaba orgullosa de Madera, pues tenía un movimiento casi eterno, no podía detenerse.
En la siguiente fracción de ciclo, nació Fuego, el más impetuoso e irascible de todos los hermanos. Su creación también significaba destrucción, como madre, la Gran Rueda sentía la obligación de que uno de sus hijos fuera capaz de controlar y consumir a los demás, para evitar que se sintieran totalmente invulnerables. Pero Fuego al ser el menor de todos en aquel momento, también se tornó el más caprichoso y al que se le debía prestar mayor atención.
Así pues, en su última fracción de ciclo, la Gran Rueda decidió dar a luz al más pequeño de todos los hermanos, el que sería su hijo favorito, y en el que (imbuiría) mas parte de sí misma que en el resto. Engendró a Metal, con el que intentaba reducir el impacto de Fuego sobre sus hermanos. Así dejaría de ser el más pequeño, y se enfrentaría a un hermano que, aun siendo menor que él, podía resistir su poder destructivo.
Y así es como habían nacido los seis hermanos que dominarían las reglas del mundo de Elements, siempre bajo la atenta mirada de su madre la Gran Rueda....y gracias a sus hijos, Madre consiguió que el olvido, la oscuridad, el silencio y el caos, tras completar su parte en la creación, se retirase al plano del que había surgido.
Surgió del Caos, se acercó en Silencio, dio un beso en la mejilla de la Gran Madre, se desvaneció en la Oscuridad, se perdió en el Olvido...
Los Seis Hermanos
Seis elementos, Roca, Madera, Metal, Fuego, Aire y Agua.
Roca había creado la tierra, las montañas y todo lo que habita en ellas. Aire había creado los vientos, las nubes y los seres que surcaban los cielos con sus grandes alas desplegadas, Madera para sentirse acompañado había creado las plantas, los árboles y las criaturas que habitaban entre sus ramas, raíces y espesura, Agua había creado los mares, los ríos, la lluvia y los seres que habitaban en las profundidades de sus creaciones, e incluso algunos que podían habitar en los dominios de sus hermanos.
Metal, nunca fue un gran soñador, carecía de imaginación, y por ello todo lo que creaba carecía de vida y caía en el olvido, pero el ser que más envidia sentía por sus hermanos era fuego, pues su única creación solo había servido para destruir las creaciones de sus hermanos, y jamás perduraba sin consumir las demás creaciones, solo les pudo ofrecer el calor del sol, cosa que todas las criaturas agradecían, pero con la que Fuego no podía sentirse orgulloso, debido a su lento dinamismo para cambiar, y como bien sabemos, Fuego se siente atraído por los cambios, se aburre fácilmente cuando todo permanece inmutable.
Frustrado por su incapacidad para concebir dominios de gran belleza y dinamismo, sin destruir las creaciones de sus hermanos, y debido a su carácter apasionado, y cegador… se aprovechó de la incapacidad de soñar de su hermano Metal, y le convenció que entre los dos podían crear una criatura mejor que las que sus hermanos habían creado. Al fin y al cabo, los demás hermanos habían sido egoístas, cada uno trabajando en solitario y ellos iban fundir sus esencias para algo superior.
Mezclaron sus esencias, pero el carácter ardiente y dinámico de Fuego, hacía que le resultara fácil malear y moldear a Metal según sus deseos, y debido a que era quien más ansiaba tener unas criaturas a las que llamar hijos, añadió más de sí mismo de lo que Metal habría deseado. Y fue así como el calor abrasador de Fuego, fundió en exceso la esencia de su hermano, hasta el punto que cuando sus dedos tocaron el mundo se llenaron de impurezas y lo que surgió de aquella unión, no fue lo que ambos habrían esperado. Aunque Metal realmente no había imaginado lo que podría surgir, simplemente se había dejado llevar.
Y así nacieron las primeras tribus de hombres, fruto de Fuego y Metal, pero lejos de ser homogéneas, debido a las impurezas que Metal había arrastrado en su caída la creación que surgió lejos de ser el resultado exclusivo de Fuego y Metal, nacería como un equilibrio entre los 6 hermanos y aun así ese equilibrio se había roto y las tribus nacieron muy distintas entre sí, algunas de ellas más afines a alguna de las impurezas. Además Fuego, había predominado sobre Metal en la creación y por ende sobre el resto de sus hermanos, y eso afecto al resultado. De un equilibrio perfecto de ambos elementos, habrían surgido criaturas racionales, con la cabeza fría y bien formada, y la capacidad para el cambio y la adaptación, pero el error estaba en su origen. Nacieron, fuertes, belicosas, cambiantes, iracundas y primitivas. Es verdad que en lo más profundo de ellos, Metal había implantado la semilla de la razón, pero pasarían muchos años hasta que el fuego que ardía en su interior se enfriara, y diera paso a una mente brillante y razonable.
A medida que las tribus se reproducían y cada vez expandían más sus territorios, Madera fue el primero en ver el peligro. Poco a poco se habían ido internando en sus dominios, para cazar a sus criaturas y talar sus árboles, asustado por lo que estaba ocurriendo, y tras conocer cómo Fuego y Metal habían unido sus esencias para crear esas criaturas, llamo a su hermana Agua, para pedirle consejo y ayuda. Esta le ofreció unirse en la misma empresa en la que se habían unido sus hermanos décadas antes y crear unos guardianes del Agua, la espesura y todas las criaturas que lo habitaban, pues estas estaban siendo diezmadas. Y así madera siendo como era fácilmente permeable a los sabios consejos de su hermana agua, permitió que esta penetrara entre su corteza y juntos crearon una raza de seres amantes de lo que los dos hermanos más amaban. Así nacieron los primeros Cëadräs, los guardianes de la naturaleza.
Roca y Aire, que desde su posición privilegiada en las alturas habían estado observando con paciencia y algo de inquietud, lo que sus hermanos habían hecho. Decidieron conversar. Nunca habían tenido una buena relación, pues Roca se sentía presionada y erosionada por las idas y venidas de su hermano Aire, ya que a este le agobiaba la inmovilidad de su hermana, y le encantaba viajar y sobretodo el sonido que hacia su creación más preciada el “viento” a través de las cavidades de las creaciones de su hermana. Su relación era un tanto tosca, pero ambos dos tenían el mismo objetivo, proteger sus creaciones frente al avance de los hijos de Fuego y Metal. Sabían que por ahora solamente los hijos de Madera y Agua estaban en peligro, pero que no pasaría mucho tiempo antes de que las tribus, pusieran sus miras en objetivos mayores y desearan los secretos que las montañas o que el cielo guardaban. Así que después de mucho discutir y debatir, como tantas otras veces Aire consiguió limar y desgastar las resistencias que Roca ponía a este nuevo cambio, y llegaron a la conclusión que deberían crear unos guardianes que protegieran sus creaciones. Así es como nacieron en primera instancia los Kamebh, que gustaban de vivir bajo tierra, pero que debido a la influencia de Aire en su creación, en su interior yace latente la semilla del corre mundos. Además de su preocupación por las criaturas que surcan los aires y su afinidad con ellos.
Aire a su vez, tras mucho presionar y convencer a su hermana Roca, esta última le cedió una pequeña parte de su ser, para un experimento, Aire quería unas criaturas que pudieran vigilar los cielos, que pudieran elevarse en el viento, pero que su corazón, su fuerza y su resistencia, fueran la de su hermana Roca. Así pues nacieron los primeros Balaur, que serían los guardianes de los cielos. Aunque la semilla de Roca en los balaur fuera mucho menor, sí que deposito en ellos lo que más le gustaba a Roca, la paz, la quietud, el descanso. Así pues los balaur que también heredaron su amor por los objetos bajo tierra, se retiraban a descansar y dormir, durante largos periodos de tiempo, debido a su naturaleza. Debido a esto no eran criaturas comunes en la faz del mundo, pues los que no habitaban en lo alto de las montañas, se resguardaban bajo estas para sus largos periodos de letargo.
Mientras tanto, fuego seguía siendo consumido por la oscuridad y el odio hacia su creación. Los humanos, lejos de ser las criaturas perfectas y superiores que el habría deseado, solamente eran un recordatorio de su error, de su orgullo, de su impetuosidad. Fuego que cada vez se veía más amenazado por la oscuridad que le susurraba al oído, y viendo como sus hijos amenazaban las creaciones de sus hermanos, tomo la decisión de crear una legión que acabase de una vez por todas con su error. La oscuridad que cada vez se hacía más creciente dentro de fuego, le había dotado de una nueva capacidad. De fundir su ardiente llama, con el silencio del olvido, y crear de nuevo criaturas, que consumieran los cambios de este mundo para subsistir. Que fueran capaces de consumir la propia esencia de Fuego. Y no existía raza más cambiante y que mayor parte de el mismo en su interior que los humanos, sus propios hijos. Así pues se retiró a parte del mundo, fuera de la vista de sus hermanos para hablar con su propia oscuridad, y allí descubrió que durante largo tiempo aquel ser le había estado esperando fuera del mundo. Toda creación que él o sus hermanos habían realizado en el mundo, había tenido su resonancia en aquel lugar apartado, y ahora se encontraba cara a cara con un ser que guardaba dentro de si el odio de tanto tiempo esperando en la oscuridad. Aquella oscuridad tomo como prisionero a Fuego y lo encadeno separado del mundo, para poder absorber su esencia y dar vida a sus propias creaciones, que no eran sino un reflejo corrupto de las creaciones que poseían la esencia de fuego.
Cuando la oscuridad/olvido/silencio/caos, quiso volver de las sombras en las que se ocultaba, y traer con ella a sus criaturas, vio como sus hijos se consumían al salir del amparo de las tinieblas ante el resplandor del sol. Este les incitaba a devorar, a consumir la esencia misma del fuego, el cambio, la alteración… Así que tuvo que volver y hacer retroceder a sus legiones de nuevo al albergo de la penumbra a la espera de una oportunidad mejor.
Mientras tanto, Metal que echaba de menos a su hermano Fuego, recorrió todo el mundo que conocía buscándolo, como era incapaz de soñar, de inventar, de imaginar… también era incapaz de llegar hasta el lugar donde estaba su hermano, puesto que no sabía de su existencia, y por lo tanto era incapaz de recordarlo. Pero sí que fue testigo de la primera incursión de los moradores de la oscuridad bajo la luz del regalo de Fuego, y supo al momento cual sería el objetivo de aquellas legiones. Dedujo al momento que su creación solo respondía a la destrucción de lo único hermoso y vivo que había conseguido crear, los humanos. Y tomo la resolución que debería hacer algo para defenderlos. Tomo como ejemplo los caminos ya elegidos por sus otros hermanos, y como ellos, Metal se dispuso a crear unos guardianes que protegieran este mundo y sobre todo a sus hijos de las legiones de las que había sido testigo. Pero se enfrentó a un problema, él era incapaz de crear algo vivo, con libre albedrio, y por mucho que hablara con sus hermanos y hermanas, ninguno de ellos salvo fuego, era capaz de mezclar su esencia con él. Roca solo conseguía rebotar contra su superficie, aire le hacía mecerse pero no influía en su esencia, Madera y Metal no resultaban compatibles de una forma natural y fluida y por ultimo Agua, la única que parecía lo suficientemente constante para poder traspasar su esencia, descubrió que el resultado era nefasto para ambos. Desalentado marchó a buscar otra alternativa, que le permitiera salvar a su creación más preciada... y por ultimo supo que lo mejor que podía hacer era otorgar a esta creación la capacidad de defenderse por sí misma y así les ofreció secreto Estático de la creación, la Mecánica de Relojería, y evitando la mirada de sus hermanos también les entrego el Secreto Dinámico del cambio, la Alquimia y la Transmutacion.
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