Culto a los
Antiguos: es un culto que se ha ido creando con discreción, seguido por
aquellos que creen que los objetos de tecnología desconocida fue creada por
seres antiguos, con habilidades divinas.
El Viejo Dios:
Olderon es el viejo dios, el venerado por las primeras tribus, después de la unificación
y el levantamiento del imperio, la religión de Olderon fue relegada a las minorías,
pues era una Fe que no comulgaba con el desarrollo social y político del
Imperio.
Acólitos del
Silencio: Olvido ha hablado a muchos seres de Elements, y estos le han
escuchado. Entre las filas de los acólitos se puede encontrar de todo, desde
aquellos legítimos seres tocados por la oscuridad de Olvido, hasta simplemente
locos, dementes que creen hablar con el silencio real, pero simplemente se han
asomado a la oscuridad de su propia mente, y se han vuelto locos.
Doctrina Imperial:
La principal doctrina mística que se ha hecho relevante en todo el imperio es
la adoración a los cinco dioses creadores. De todas las vertientes religiosas
esta es la más sólida y difundida del mundo de Elements. Su origen tiene lugar
en el primer emperador que consiguió unificar a todas las tribus. Como hemos
dicho antes en los últimos años un nacido en el mundo con más de una afinidad
elemental, era un evento extraordinario, pero hace muchos más años, los
habitantes del mundo podían presentar hasta tres afinidades conjuntamente. En
aquel entonces lo realmente extraordinario eran aquellos seres capaces de mantener
el equilibrio entre los cinco elementos y ser capaces de dominar a los cinco
con igual maestría. Entre aquellos seres extraordinarios, uno entre millones, nació
el Gran señor de la Guerra que unificaría a todas las tribus y se nombraría a sí
mismo el primer Emperador. Su victoria sobre el resto de las tribus se debía
principalmente a su dominio sobre las afinidades a los cinco elementos. Y entre
muchos de sus seguidores se inició un movimiento que tenía la creencia de que
estaba tocado por los elementos y por tanto era lo más cercano a la divinidad.
El Emperador estipulo que solamente aquellos con este grado de afinidad podían
tener el equilibrio necesario para dirigir al imperio en los años venideros.
Este edicto, no hizo sino fomentar la idea de divinidad que se tenía de los
cinco poderes elementales que poseía el Emperador, y se le proporciono un
avatar y un nombre a cada una de esas cinco figuras a las que se empezó a
venerar como dioses, y de los cuales el Emperador seria su criatura favorita.
Este culto ahora mismo es el más extendido y el oficial del gran imperio. La
orden tiene templos a las cinco entidades en la mayoría de las capitales de los
Patriciados, y por supuesto en cada aldea, pequeña población o región, tienen
pequeños templos dedicados a una, dos o tres de las entidades dependiendo de cuál
sea más afín con la zona.
·
Läṭha->
Es el nombre que le proporciona la Iglesia Imperial a la afinidad por la llama.
Y evidentemente su representación es la llama incombustible. Sus templos suelen
tener un altar donde mediante la contratación de alquimistas consiguen prender
la llama Eterna (que evidentemente no es eterna, pero mediante la alquimia han
conseguido un fuego que dure incluso años), a la cual veneran sus fieles, y le
otorgan propiedades purificadoras y curativas.
·
Jalhä->
Es el nombre que le proporciona la Iglesia Imperial a la afinidad por el
elemento agua. Y su representación es la de un recipiente de plata lleno de
agua cristalina que produce un reflejo similar al de un espejo. Se le otorga
propiedades de limpieza y paz interior.
·
Havä->
Es el nombre que le proporciona la Iglesia Imperial a la afinidad por el viento
y las tormentas. Su representación es un girón de viento encerrado en una urna
(conseguido mediante un proceso de Transmutación). Se le otorga la potestad
sobre la protección de los viajeros y de aquellos que se aventuran en las
maquinas voladoras.
·
Küdaräta->
Es el nombre que le proporciona la Iglesia Imperial a la afinidad por las cosas
que crecen, la naturaleza y las plantas. Suele estar representado por un
pequeño árbol no más grande que la mano de un niño, el cual crece cerca de los
bosques Cëadräs. Y se le otorga la protección de la naturaleza, los animales y
todo aquello que crece libre.
·
Pathära->
Es el nombre que le proporciona la Iglesia Imperial a la afinidad por la Roca y
todo lo que se mueve bajo tierra. Suele estar representado por un reloj de
arena que jamás deja de caer (Un mecanismo de relojería hace que se cree un circuito
cerrado dentro del reloj para que no deba darse la vuelta jamás). Se le otorga
la protección de los combatientes y propiedades de protección contra
enfermedades y venenos.
Estos nombres tienen su origen en la lengua de los
Cëadräs, quienes fueron los primeros en nombrar así a los elementos, y la
Doctrina Imperial adopto los términos como los nombres propios de las
entidades, antes de comprender que se trataba únicamente del nombre genérico
que le daban estos guardianes del bosque.
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